Cuenta sin mirar. Tally es un contador con un botón gigante y un número enorme. Tocas, el número sube, y tu dedo nota un clic bien nítido cada vez.
Casi todas las apps de contar te piden que aciertes en un signo más diminuto. Tally no. Cuenta la pantalla entera. El móvil puede quedarse en el bolsillo, los guantes puestos, y tu mirada en las vueltas, las filas, las cajas, los pájaros o la gente que entra por la puerta.
El clic es lo importante. Cada toque responde con sonido y vibración, ajustados para caer juntos, y el número salta en cuanto el dedo aterriza, no al levantarlo. Eso es lo que hace que un contador manual se sienta como un clicker de metal.
Se puede contar todo
En la puerta. Un contador manual de personas tiene que aguantar una cola, así que el número es enorme y la diana es toda la pantalla.
• Cabezas en el autobús, en el barco, en la excursión de vuelta
• Aforo por cada entrada, y los totales se suman después
• Asistencia en clase, en el ensayo, en el entrenamiento
• Un contador táctil que aguanta un turno entero sin fallar
En el gimnasio. Un contador de vueltas no sirve de nada si hay que mirarlo.
• Repeticiones y series, sin romper el ritmo
• Un cuentavueltas para los largos de piscina y los asaltos al saco
• Un cuentavueltas que no se reinicia solo al cambiar de largo
• Sentadillas y swings, con las manos llenas de magnesio
• Tu dedo sabe la cuenta, tu cabeza sigue en la serie
Con lana. Un marcador de vueltas no debería obligarte a soltar las agujas.
• Puntadas y filas que avanzan con un toque del pulgar, sin apartar la vista del hilo
• Aumentos y disminuciones en contadores separados a la vez
• Vueltas de ganchillo, filas de telar, páginas de punto de cruz
• Un contador de vueltas por cada madeja, sin mezclar cuentas
• Las puntadas siguen ahí aunque se bloquee la pantalla
En todo lo demás. Los palitos en una libreta son la forma más antigua de contar, y la costumbre sigue funcionando.
• El mismo grupo de cinco, en una pantalla que no se emborrona
• Un marcador de puntos para dardos, cartas y el concurso del bar
• Cajas, casos y existencias en una estantería
• Tasbih, dhikr, mala y rosario, al ritmo que lleves
Porteros, monitores y enfermeras acaban queriendo lo mismo: un contador de clics que no pierda nada cuando el móvil se bloquea en el bolsillo, y un marcador de vueltas que siga donde lo dejaste. Un contador manual, en definitiva, donde el número se mueve cuando lo mueves tú.
Lo que te llevas
• Deshacer quita uno, así que un toque doble no te cuesta nada
• El modo silencio corta el sonido y la vibración, para una biblioteca o una reunión
• Las teclas de volumen también cuentan, sin mirar el móvil
• La pantalla sigue encendida durante una serie larga en vez de bloquearse
• Cinco contadores con nombre en una pantalla, con vista Todos y vista Enfoque
• Temas de Minimal a Retro a Arcade, cada uno con su propio clic
• Tus colores en el botón, en la cifra y en el fondo
• Clic suave, medio o fuerte, para notarlo incluso con guantes
• Empieza en cualquier número cuando retomas una cuenta ya empezada
• Un widget en la pantalla de inicio, a un toque del fondo
Un contador táctil responde al pulgar y no a un sensor, y un contador, app sin menús, que hace una sola cosa no necesita manual. Una app contador puede ser eso y nada más. Nada que aprender, nada que configurar, nada que registrar. Lo abres, tocas la pantalla, el número sube. Como contador de clics hace una sola cosa, y la hace en cuanto el dedo toca.
Nada sale de tu móvil. Sin cuenta, sin nube, sin rastreo. Tus cuentas se quedan en el dispositivo y Tally no sabe nada de cómo lo usas.
Un botón. Sin menús. Sin configurar.
Paga una vez. Sin suscripción. Sin anuncios. Tuyo para siempre.
Un contador que se siente. Un botón gigante, un clic bien nítido.
Última actualización
25 ago 2026